José Mª.'s profileMEMORIAS DE UN JURELPhotosBlogListsMore Tools Help

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    January 25

    Romance Anónimo.

     
     

    ROMANCE ANÓNIMO DE DON RODRÍGUEZ

     

    Dormía el Conde Rodríguez
    Acostadito en la su cama:
    La pierna izquierda encogida,
    La diestra, más estirada.
    (la otra pierna, la de en medio...
    es costumbre no mentalla).
     
    Dormía plácidamente,
    Hay que ver lo que roncaba,
    So la lana del embozo
    De su manta zamorana,
    Y la condesa Sonsoles
    Que al su lado estaba echada,
    Roncaba un aria da capo
    Que ni la María Callas...

    Y antes de que cante el gallo...
    (que lo suele hacer al alba,
    porque sepan las gallinas
    quién les canta y quién les manda...)
    con el rostro demudado,
    ¡Don Rodríguez despertaba!:

    ¿Qué es aquesto? –diz Rodríguez-
    ¿Quién mi sueño sobresalta?
    ¡A mí la guardia moruna
    del Ministro Rub-al-Kaaba!

    Avanzando entre las sombras
    Que rodeaban la su cama...
    Ve que crece, ve que avanza...
    La silueta recortada
    De un espectro, de un fantasma...
    ¡Vive Dios que miedo daba!

    Entre nubes de sulfuro
    Y otras de canela en rama,
    A los pies de Don Rodríguez
    El espectro da la cara.
     
    Va vestido de uniforme,
    Calzón corto con polainas...
    Y, esparcidas por el pecho,
    Quien en ello se fijara...
    No verá que lleve estrellas,
    Sino bujeros de bala.

    Lleva gafas redonditas
    -las que John Lennon llevara-
    y así... visto desde lejos,
    se da un aire con Azaña.
    Noble porte, talle recio,
    Cabellera ya entrecana...
    Y quién es y a qué ha venido,
    Allí mesmo lo declara:
    “¡Yo me llamo Juan Rodríguez:
    Soy tu abuelo... noramala,
    Y aquí vengo por decirte
    Cuatro cosas a la cara!”

    “¿Tú, mi abuelo idolatrado,
    aquél que Franco matara?
    ¿Tú, la victima primera
    de entre todas las de España?”

    “¡Ese soy... y menos coba!”

    “¡A mis brazos, camarada!”

    “¡Quita allá! ... menos abrazos,

    que de mí no sabes nada:
    Si supieras, no le harías
    Lo que estás haciendo a España”.

    “Abuelito fusilado...
    ¿no será que estás de guasa?
    ¿No te dieron matarile
    los del trapo rojigualda?
    Pues que sepas que tu nieto
    -que por algo es el que manda-
    va a volver a la contienda
    otra vez las dos Españas.
    ¡Y esta vez verás, abuelo...
    Que es la nuestra la que gana!
    ¡Una España progresista,
    federal-republicana,
    asimétrica y cubista
    de la noche a la mañana!”

    El abuelo fusilado
    Mírale y no dice nada...
    Mírale muy fijamente
    Con su cara de fantasma,
    Una cara que parece
    Que es de cera... por lo blanca...
    Y por ella, mansamente,
    Una lágrima resbala
    (que la cara, según dicen,
    es el espejo del alma...)

    “Ya son setenta los años
    Que llevo criando malvas
    En el cielo del Olvido,
    Y no sé lo que me pasa...

    Pero me llena de rabia
    Que mi muerte y la de tantos
    No sirviera para nada.

    Allí estamos a millares
    Os que la guerra matara...
    Con su poquito de gloria,
    Con su poquito de infamia.
    Padres, tíos y sobrinos,
    Abuelos de media España.
    Allí todos somos uno...
    Ya no hay rojos, ya no hay fachas,
    Vencedores ni vencidos...
    Sólo queda la enseñanza
    De saber que el fanatismo
    Es quien miente y es quien mata.
    Otros muertos más recientes
    Pueden dar de ello palabra...
    (y no veo que por ellos
    se te mueva pie ni pata)
    Ese es todo mi mensaje,
    Mi mensaje de fantasma:
    No nos metas a los muertos
    De comparsas en tu causa.
    No te cuides de los muertos...
    Cuídate de los que matan,
    Los que han hecho de la muerte
    Su más próspera jugada.
    Ahí te quedas, Don Rodríguez...
    Ahí te quedas en tu cama,
    Yo me voy al otro barrio
    Y allá tú con lo que hagas.”

     

     

    January 08

    El Cuervo.

     
    << Y el cuervo, inmutable, sigue instalado, siempre instalado sobre el busto plácido de Palas, justo encima de la puerta de mi habitacion; y sus ojos parecen los ojos de un demonio que medita; y la luz de la lámpara, que le chorrea encima, proyecta su sombra en el suelo; y mi alma, fuera del circulo de aquella sombra que yace en el suelo, no podrá elevarse ya más, ¡nunca más! >>